
La tarde en que iba a ser acribillado, Juan Sanchez salio de su casa a las 3:30 de la tarde, dirigiéndose al paradero donde acordó encontrarse con su pareja, quien tenía que entregarle un dinero.
Había imaginado que atravesaba una gran autopista, llena de autos, los cuales esquivaba sin ningún temor, pero al llegar al otro extremo fue atropellado, en ese preciso instante recordó que estaba sentado en el paradero.
"Siempre imaginaba poniendo en riesgo su vida" me comento Susana Pierola, su madre recordando aquel lunes trágico por la noche.

No hay comentarios:
Publicar un comentario